martes, 29 de noviembre de 2011

HISTORIA DEL HIMNO A TACNA

Pasados cinco años de la recordada fecha de la Reincorporación de Tacna se estimó que Tacna debería contar con un HIMNO especial, la idea voló y pocos fueron los que recogieron la idea.
En una reunión de buenos amigos amantes de las Artes entre quienes estuvieron el Dr. Víctor Bailen Ángulo Pro-fesor de Castellano, el Profesor Director del Anexo del Colegio Nacional de Varones Señor Miguel Hurtado, el Señor Alfredo Ulloa, Secretario de la Prefec-tura y el Profesor de Música Alberto Díaz Robles, conversando del asunto, el Señor Bailen dijo tener ya una letra a la cual dio lectura. motivando el momento se fueran a una "Parranda" a celebrar el acontecimiento. La letra estaba aprobada, y falta-ba la música, se encargó de ello el Profesor Díaz Robles, y con plazo de 15 días la reunión volvería a tener nuevo encuentro y ver las conclusiones.
Nació luego la idea de oírlo en piano y se pensó en la dama tacneña Leontina Laura Marín, artista consagrada, quién al ejecutarlo dio su plena aceptación.

EL HIMNO A TACNA
Tenía partida de nacimiento ganaba adeptos y es hoy el Himno de batalla atracción, emotividad y realidad.

EL PRIMER HIMNO
El 28 de Julio de 1886. Vecinos patrio¬tas caracterizados tuvieron la idea de formar una especie de asociación que estrechara los lazos de confraternidad y mantuviera constante comunicación del acontecer de los pueblos cautivos.
En el local de la Benemérita Socie-dad de Artesanos el doctor Guillermo Mac Lean reunió a varios patriotas quie-nes entre los principales acuerdos opi-naron tener un Himno propio, por lo que se designó al poeta y periodista tacneño Modesto Molina para que sea el ejecutor de la idea y presentara el proyecto en sesión próxima. En sesión plenaria fue expuesto el proyecto con mérito de ajuste del Him-no Nacional cuya música sería la misma. Se aprobó en su integridad y se acordó la juramentación inmediato que se realizó de pie para oír estas palabras "Juráis aprobar y entonar como HIMNO DE TACNA que acabamos de aprobar" JURAMOS fue la respuesta. Un Viva el PERÚ Y VIVA TACNA selló el acto.

domingo, 27 de noviembre de 2011

BACA FLOR, Carlos: (1867-1941).

Pintor peruano nacido en Islay. Huérfano a temprana edad, hubo de trasladarse a Santiago de Chile, donde concluyó sus estudios de secundaria e ingresó a la Academia de bellas Artes de dicha ciu¬dad. A exigencia de que se nacionaliza¬ra chileno, se vio obligado a retornar al Perú para partir, luego, a París (1890) y, enseguida, a Roma para seguir estudios en la Real Academia de Bellas Artes de esa ciudad. En 1893 volvió a París, dedicándose a la pintura de cuadros diversos hasta que (1908) viajó a Nueva York para ponerse a órdenes del millonario John Pierfont Morgan. En esta urbe logró su consagración artística y mejora económica; sus cuadros que no promueven la creación de alguna corriente de pintu¬ra, reflejan, sobre todo, escenas de la vida real lindantes con los aspectos religiosos, cos¬tumbristas, de calles, paisajes, etc.; en ellos trasmite la fina sensibilidad de su arte.

ABASCAL Y SOUSA, Fernando de: (1743-1821)

Marqués de la Concordia. XXX-VIII Virrey del Perú que gobernó entre 1806 a 1816. Desde temprana edad ini¬ció su carrera militar siendo destacado, a partir de 1767, a las guarniciones del Caribe, Puerto Rico, Santo Domingo y La Habana, hasta 1797 en que fue nom¬brado Capitán General de Guadalajara (México). En 1804 fue designado como virrey de Buenos Aires, pero estando en camino hacia ese lugar, se le indicó que su nombramiento había sido trasla¬dado al Perú por cédula del 10.11.1804. Después de un largo viaje hizo su en¬trada en Lima (20.08.1806). Le tocó gobernar en época difícil, cuando la efervescencia de la revolución in-dependentista de hispanoamérica se encontraba en su apogeo. Aplicó su inteligencia, saga¬cidad y tino para sofocar todo in¬tento emancipador, tanto dentro del virreinato perua¬no como del exterior, con virtiéndolo en el centro de la reacción española, así no prosperaron los movimientos de • Lima, Tacna, Moquegua, Huánuco, Huamanga y Cuzco y, de igual manera, los dirigidos por los patriotas argenti¬nos en el Alto Perú entre 1811 a 1815. Derrotó, asimismo, los esfuerzos inde-pendentistas de las Juntas de Gobierno de Chile, Chuquisaca y Quito. Puso de manifiesto su fidelidad al rey español Fernando VII, cuando éste fue destro¬nado por Napoleón Bonaparte, pese a todo, Abascal siguió gobernando en nombre del monarca. En el orden in¬terno construyó el cementerio general de Lima (1808), fundó el Col. de Medi¬cina de San Fernando (1809), reabrió el Col. de El Príncipe (1810) y formó el regimiento de la Concordia Española en el Perú (1811). Convencido de que la emancipación de América hispana estaba próxima, solicitó su cambio, siendo sucedido por don José Joaquín de la Pezuela (1816).

ABANCAY

Prov. del Dpto. de Apurímac creada por ley de 28.04.1873 que la se¬paró del Cuzco. Superficie: 3 160 km2. Población: 72 324 hab. (calculada a 1990: 77 342 hab.). Cap. Abancay a 2 399 m. s.n.m. con 19 100 hab., ubicada sobre la margen der. del río Abancay, afluente del río Pachachaca. La ciudad fue fun¬dada en 1574 con el nombre de Santiago de Abancay por el Visitador Ruiz de Estrada. El territorio de la Prov. abarca la vertiente izq. del río Apurímac y la parte inferior de la cuenca del Pacha-chaca. Clima: cálido-templado en las quebradas y frío en la cordillera. En la antigüedad la región, que significa "va¬lle de azucenas", fue habitada por la feroz tribu de los chancas, encarnizados rivales de los incas quiénes los sometie¬ron en tiempos de Pachacútec. Durante las guerras civiles entre los conquistado¬res, y en las afueras de la ciudad, tuvo lugar (12.07.1537) el encuentro entre las fuerzas de Diego de Almagro y el capi¬tán pizarrista Alonso de Alvarado que terminó con el triunfo del primero. Pro¬ducción: papa, trigo, maíz, cebada; ga¬nado vacuno, lanar y auquénidos; indus¬tria de aguardientes y pequeña minería.

EL CARAJO DE SUCRE - Tradiciones en Salsa Verde - Ricardo Palma

El mariscal Antonio José de Sucre fue un hombre muy culto y muy decoroso en palabras. Contrastaba en esto con Bolívar. Jamás se oyó de su boca un vocablo obsceno, ni una interjección de cuartel, cosa tan común entre militares. Aun cuando (lo que fue raro en él) se encolerizaba por gravísima causa, limitábase a morderse los labios; puede decirse que tenía lo que llaman la cólera blanca.

Tal vez fundaba su orgullo en que nadie pudiera decir que lo había visto proferir una palabra soez, pecadilIo de que muchos santos, con toda su santidad, no se libraron.

El mismo Santo Domingo cuando, crucifico en mano, encabezó la matanza de los albigenses, echaba cada "Sacre nom de Dieu" y cada taco, que hacía temblar al mundo y sus alrededores.

Quizás tienen ustedes noticia del obispo, señor Cuero, arzobispo de Bogotá y que murió en olor de santidad; pues su Ilustrísima, cuando el Evangelio de la misa era muy largo, pasaba por alto algunos versículos, diciendo: Estas son pendejadas del Evangelista y por eso no las leo.

Sólo el mariscal Miller fue, entre los pro-hombres de la patria vieja, el único que jamás empleó en sus rabietas el cuartelero !carajo!

El juraba en inglés y por eso un "God dam!" de Miller, (Dios me condene), a nadie impresionaba. Cuentan del bravo británico que, al escapar de Arequipa perseguido por un piquete de caballería española, pasó frente a un balcón en el que estaban tres damas godas de primera agua, que gritaron al fugitivo:

--!Abur, gringo pícaro!

Miller detuvo al caballo y contestó:

--Lo de gringo es cierto y lo de pícaro no está probado, pero lo que es una verdad más grande que la Biblia es que ustedes son feas, viejas y putas. !God dam!

Volviendo a Sucre, de quien la digresión milleresca nos ha alejado un tantico, hay que traer a cuento el aforismo que dice: "Nadie diga de esta agua no beberé".

El día de la horrenda, de la abominable tragedia de Berruecos*, al oírse la detonación del arma de fuego, exclamó Sucre, cayendo del caballo:

--!Carajo!, un balazo...

Y no pronunció más palabra.

Desde entonces, quedó como refrán el decir a una persona, cuando jura y rejura que en su vida no cometerá tal o cual acción, buena o mala:

-!Hombre, quién sabe si no nos saldrá usted un día con el Carajo de Sucre!

(*) Berruecos: despoblado en Colombia, en donde fue traidoramente asesinado el general Sucre, haciéndose fuego desde unos matorrales acultos.